Para jugar hay que conocer las reglas. Juego: Ejercicio recreativo sometido a reglas, y en el cual se gana o se pierde [Diccionario de la lengua española – RAE].
Dejando de lado los juegos de toda la vida, como pueden ser para muchos la brisca o el domino, en que los participantes conocen las reglas porque las han aprendido en casa jugando con sus mayores o con los amigos lo habitual es tener que estudiar las instrucciones que acompañan los juegos comerciales o que alguien que ya conozca el juego nos enseñe su mecánica. El video-juego, por fin, esta rompiendo esta obligación.
La mayoría de los creadores de video-juegos tenemos claro que las instrucciones no pueden seguir siendo tediosos documentos, en algunos casos más parecidos a un prospecto medico que al inicio de un rato de diversión.
Las instrucciones, o mejor dicho la instrucción o aprendizaje necesarios para poder jugar, deben formar parte del juego. Deben estar integradas ya sea con unos simples primeros pasos guiados que formen parte del guión, como si fuera la instrucción militar en un simulador, o incluso que el descubrimiento de la mecánica y los objetivos formen parte del juego en si mismo.
El diseño de interfaces intuitivos e implementar curvas de aprendizaje ajustadas a los destinatarios del juego deben procurar que nadie se quede sin probar un juego porque no ha leído las instrucciones, ni tan siquiera las más básicas.
Integrar la instrucción en el juego puede que para algunos sea una opción más en los juegos, una mera cuestión de atractivo, pero se esta convirtiendo en una exigencia de los usuarios. Esto no va en detrimento de poder incluir información de ayuda fácilmente accesible para aquellos jugadores que se sienten más cómodos con esa muleta.
No tiene sentido crear juegos comerciales, herramientas educativas o cualquier tipo de interactivos que pongan obstáculos a los usuarios, hay que crearlos para incentivar su uso y disfrute.